Pues sí... como el pasa el tiempo de rápido. Parece que fue ayer cuando las desafiadoras se decidieron a crear este grupo y hoy ya hace un año desde aquel día en que publicaron su primer desafío.
Yo tuve la suerte de incorporarme justo en el segundo desafío y desde entonces, todos los meses, espero impacientemente que llegue el día en que nos desvelen cual será el próximo desafío y después que llegue el día 20 del mes para ver publicado mi desafío y el del resto de compañeros. Por cierto, ...¡¡Somos ya más de 60!!
Y un cumpleaños como éste no podía celebrarse de cualquier forma... y nuestras desafiadoras han pensado: ¿qué es lo que no puede faltar en ningún cumpleaños? ... ¡¡Una tarta de cumpleaños!!
A mí los cumpleaños (a pesar de que significan que nos hacemos mayores) me hacen sentir niña de nuevo. Me gusta decorarlo todo con globos, banderitas, y demás adornos que puedan aparecer en cumpleaños infantiles. Y con respecto a las tartas, me ocurre igual.
Por eso, la tarta que aporto a la celebración de este cumpleaños tiene un toque infantil que hace que nada más verla sepamos que se trata de una tarta para un cumpleaños y no para cualquier otro evento.
Por otra parte, también me he lanzado con la manga pastelera... Ya sabeis que soy un desastre con ella... pero voy practicando y poco a poco iré mejorando.
Ingredientes:
Para el bizcocho he utilizado la misma receta que utilicé en el Bizcocho de cacao y miel con bayas del Goji. Pero en esta ocasión le he puesto más cacao y he prescindido de las bayas. Resulta un bizcocho muy jugoso y rico.
Para la preparación de esta tarta he horneado dos bizcochos, con el fin de montar uno sobre otro para que quedase con altura.
Los ingredientes para un bizcocho son:
1 yogur de natural
2 medidas* de azúcar
1 medida* de aceite (yo lo he utilizado de girasol porque su sabor es más suave)
3 medidas* de harina
3 huevos
1 sobre de levadura en polvo
1 cucharada sopera de miel
4 cucharadas soperas de cacao en polvo
*Se utiliza como medida el envase del yogur vacío.
Si pretendeis hacer dos bizcochos, como en mi caso, necesitareis el doble de ingredientes de los aquí os indico.
Para el relleno:
500 ml de nata montada
Dulce de leche
Para el almíbar:
Zumo de medio limón
3 cucharadas de azúcar
Para la decoración:
Lacasitos de colores
Nata montada (de la que nos sobra del relleno)
Modo de preparación:
Para preparar el bizcocho, lo primero que haremos es batir los huevos con el azúcar y el yogur. Después añadiremos el aceite poco a poco. Pondremos una cucharada sopera de miel y volveremos a batir.
En un bol aparte tamizaremos la harina que habremos mezclado previamente con la levadura en polvo. Y se lo añadiremos a la mezcla anterior. Le pondremos también el cacao en polvo. Lo batiremos todo, cuidando que no queden grumos.
Verteremos la masa en un molde que habremos engrasado y enharinado. Una opción más limpia que es la que cada vez utilizo con más asiduidad es la de forrar el molde con papel vegetal de horno. De esta forma se desmolda perfecto.
Introduciremos el bizcocho en el horno a unos 160/170 ºC durante una media hora aproximadamente. Debeis estar pendiente de su grado de cocción y para ello teneis también que tener en cuenta si el bizcocho ha levado y el color que tiene en la superficie.
Cuando el bizcocho haya levado, y veais que va adquiriendo color, comprobareis con la ayuda de un palillo si está hecho o no. El palillo debe salir limpio.
Dejaremos enfriar nuestro bizcocho, preferiblemente sobre una rejilla.
Si vais a hacer dos bizcochos, tendréis que seguir de nuevo los mismos pasos.
Para aquellos que no queráis que la tarta os quede demasiado alta podeis hacer un bizcocho y después partirlo por la mitad.
Mientras tanto, montaremos la nata. La nata para que monte bien debe estar bien fría. Por ello, además de tenerla en la nevera, yo suelo ponerla en el congelador los 15 minutos anteriores a montarla. También es buena idea que pongáis en el congelador el recipiente donde vayáis a batirla, para que esté bien frío.
Una vez montada la nata, la guardaremos en la nevera.
El bizcocho, aunque es muy blandito, a mí me gusta calarlo cuando lo voy a utilizar en tartas. Yo un almíbar muy sencillito: un vaso de agua, tres cucharadas sopera de azúcar y el zumo de medio limón. Todo esto lo llevais a ebullición durante unos 5 minutos y después lo retirareis y dejareis que temple.
Con este almíbar calaremos la tarta. Podeis hacerlo con la ayuda de una brocha de silicona, o simplemente a cucharadas.
Una vez hemos calado los dos bizcochos, pasaremos a rellenar la tarta. Primero pondremos la nata sobre un bizcocho y encima de ésta pondremos dulce de leche. Hay que ser generosos en el relleno, al menos así me gusta a mí. Cubriremos con el otro bizcocho, sin aplastar.
Y ya tenemos montada la parte principal de la tarta. Ahora sólo falta la decoración.
La parte superior de la tarta la cubriremos con dulce de leche que nos ayudará a que los lacasitos queden pegados a la superficie. Iremos colocando los lacasitos de la forma que más nos guste, hasta cubrir toda la superficie de la tarta.
Por último sólo nos quedará cubrir los laterales con la nata que nos has sobrado del relleno.
Y aquí teneis la foto del corte... A mí me parece muy tentadora, ¿vosotros que opináis?
Y por si aún no os ha parecido suficiente y mi tarta no ha llegado a empalagaros del todo, en el blog de Desafío en la cocina podréis ver las tartas de cumpleaños que han preparado mis compis. Menuda fiesta vamos a montar y menudo atracón de tartas nos vamos a pegar. Yo seguro que pruebo todas, jajaja.
Y el siguiente desafío será salado...




























